Gratis sex Mi primera vez con un hombre (relato gay) (SEX)

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Hace algún tiempo, solía visitar a un amigo en su casa todos los viernes para tomar algunas cervezas, conversar y luego salir de fiesta. Nos reuníamos en su casa porque él jugaba fútbol todos los viernes en la tarde, por lo que era necesario que se cambiase de ropa, y para que la salida fuera más rápida, era más eficiente ir a su casa y esperarlo. Cuando salíamos, ligábamos con mujeres y hasta teníamos éxito llevando a alguna hasta la cama. Sin embargo, en secreto, yo sentía una profunda atracción hacia él. Y es que no podía ser de otro modo: él era alto, delgado, y cuando usaba su ropa deportiva, su paquete relucía incólume en la forma de un bulto que hacía agua la boca; piernas tonificadas, brazos fuertes y un rostro de rasgos gruesos pero hermosos, con aires asiáticos; para terminar, su piel trigueña y su olor a hombre, sellaban el deleite que era admirar su cuerpo.

Traté de nunca levantar sospechas, y aprovechaba la confianza que existía entre los dos para recrear mi vista. Después del fútbol, se paseaba envuelto en una toalla de la cintura para abajo después de la ducha, lo cual me fascinaba. Dejaba también su ropa interior sobre su cama, y más de una vez la tomé para olerla y sentir con satisfacción el olor de su pene.

Un día, decidí confesar mi atracción prohibida, pero no me atreví. Así que mientras se duchaba, entré en el baño con mucha cautela y me asomé por la ducha para preguntarle una estupidez que inventé en el momento. En ese momento, quedé sin palabras: era la primera vez que lo veía completamente desnudo, y su pene se encontraba semi-erecto, así que concentré mi mirada en su miembro, para luego recorrer lentamente el resto de su cuerpo sin decir ninguna palabra. Pensé que me golpearía o algo así, pero él también estaba mudo; lo miré a los ojos y sin pensarlo dos veces, agarré con fuerza su pija y comencé a masturbarlo suavemente. Al principio se resistió, pero al aumentar la velocidad de la paja que le estaba haciendo se tranquilizó. Le di un beso en los labios y él no paraba de mirarme con sorpresa. Abruptamente, cerró la ducha, tomó mi cabeza con ambas manos y me empujó con violencia hacia abajo. Caí arrodillado y él rápidamente puso su pene en plena erección al interior de mi boca y comenzó a moverse de adelante hacia atrás con gran rapidez. Cuando comenzó a reducir la velocidad, tomé su enorme pija con ambas manos y con mi lengua comencé a lamer afanosamente su glande, para luego retirar las manos e introducir su miembro íntegramente en mi garganta, hasta el punto que sus testículos rozaran mis labios. Hice eso por largo rato hasta que volvió a tomar mi cabeza, y garchó mi boca con más rapidez que en la primera ocasión, lo cual duró hasta el momento en que comencé a sentir en mi boca la tibieza de su semen, que tragué con gusto y celeridad, hasta la última gota. Luego de eso, tomó una toalla, se la puso en la espalda, y me dijo que fuera a la habitación. Cuando llegué, él venía atrás mío, me tomó por la cintura y me empujó boca abajo sobre la cama. Se acostó sobre mi, y en mi culo pude sentir su pija erecta nuevamente… Bajó mis pantalones muy despacio, y luego hizo lo mismo con mi calzoncillo, para después comenzar a posar sus dedos humedecidos con saliva sobre mi ano y meterlos en él lentamente. La dilatación fue rápida, yo estaba muy excitado, y sentía cómo mi culo se abría al compás del movimientos de sus dedos.

Cuando hubo terminado, sentí su enorme entre mis nalgas, y con un ligero empujón, comenzó a meter su pene lentamente. Me dolió mucho el ingreso de la cabeza, que era muy grande y tenía la forma de un champiñón, pero luego de eso la entrada del resto de su pija fue pan comido. Comenzó a mecerse lentamente para luego ir acelerando paulatinamente la velocidad de la penetración, mientras yo me eyaculaba encima del placer. Repentinamente, sentí nuevamente su semen tibio, pero esta vez en mi recto, lo cual me dio una satisfacción y placer que no había experimentado nunca antes.

Cuando terminó, me hizo levantarme y me dijo que fuera al baño. Cuando volví, él ya se había vestido, me tomó el rostro y me besó apasionadamente, cogió las llaves y nos fuimos de fiesta.

***

Con mi amigo tuvimos estos encuentros de sexo en secreto durante 2 años, para luego acabar en un final inesperado. Si les gustó este relato y les interesa saber más, pues den puntos y comenten, yo se los agradeceré.
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