Coleccion de sexo una chica (relato futanari 7) (SEX)

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Coleccion de sexo
UNA CHICA DESCONOCIDA

Una vez llegamos a la tienda pude ver que no era muy llamativa en la parte de arriba había un letrero con luces de neón en el que se podía leer»Cosas Malditas», aparcamos justamente enfrente y Christine salio a la ligera abriendo mi puerta para salir de allí una vez hecho pude ver como rebuscaba en su bolsillo nerviosamente las llaves nosotras estábamos mirando hacia todos lados.

— Christine…siento aguarte la fiesta…pero…¿Podrías darte un poco de prisa por favor…? …– dije con voz temblorosa ya que empecé a ver a v arios de aquellos encapuchados venir pero lo que me extraño fue su paso parecían muy tranquilos.

— Intento darme prisa pero no la encuentro…– dijo Christine nerviosa mientras probaba las llaves, podía notarse su nerviosismo, por el chaqueteo que hacia en la cerradura que incluso no encajaban bien, pero aquellos tipos no iban a detenerse.

— Christine por favor…– dijo Aoi viendo como se acercaban mas y mas y estaba seguro que no era para darnos las buenas noches.

— Al fin la encontré…Venga entremos…– dijo Christine aligerando mientras cerraba detrás de nosotras la puerta con llave, por lo que vi la tienda no era muy grande pero estaba bien surtida podía notarse el olor a antiguo por todas partes tenia un pequeño mostrador con un cajero que sobresalía del resto de las cosas antiguas, debajo del mostrador se podía ver varios amuletos para colgar en el marco de las puertas, delante de este había una estantería llena de libros y mas al fondo destacaban unas escaleras hechas de metal en forma de espiral que llevaban al piso de arriba que utilizaría como almacén.

Nos quedamos un momento en silencio viendo por la ventana que solo se pusieron delante de la puerta ni siquiera entraron, ni la intentaron forzar, Christine empezó a rebuscar entre las estanterías y empezó a sacar varios sellos me supuse que serian para atacar o defenderse, mientras Aoi empezaba a revisar algunos libros que le llamaron la atención pero con la poca luz que entraba por el ventanal de la puerta poco podría ver.

— Que extraño no se mueven…– dijo Aoi mientras miraba hacia la puerta de la tienda con curiosidad.

— Será mejor que subamos…Aquí no estamos seguras…– dijo Christine mientras nos hacia subir al piso de arriba aquel sitio era mas grande debido a que casi no había muebles solo varias cajas por el suelo apiladas al fondo había un fichero de color metálico y junto a el una vieja mesa con varis carpetas encima lo mas seguro de albaranes en una de las paredes había una ventanal que daba a otro edificio y a la escalera de incendios.

— Aoi tengo que preguntarte una cosa y quiero que me respondas de manera sincera…– dijo Christine mirándola seriamente mientras me ponía detrás de ella, no entendía el por que de aquello.

— ¿Christine ocurre algo…? …– pregunto Aoi extrañada por lo que había hecho Christine.

— ¿Estas con ellos…? …– pregunto Christine de una manera directa, no podía creer lo que estaba diciendo, era imposible que Aoi estuviera con aquellos tipos.

— ¿Christine que estas diciendo…? …Eso es imposible…– respondió Aoi defendiéndose de aquella pregunta, casi al momento de terminar de responder; me quede por un momento mirando la ventana, sentí como si aquella cosa de mi interior quisiese que fuese hacia algún sitio en particular.

— Aoi en cuanto llamaste…aparecieron esos tipos…piensa que no puedo confiar en nadie…¿Quien mas sabe donde vivimos…? …– pregunto Christine acusándola de haber enviado a aquella gente y asegurándose quien mas podría saber nuestra residencia.

Mientras estaban discutiendo me fui acercando a la ventana lentamente, y me quede mirando al exterior como si escuchara una voz y algo me llamara desde un edificio destartalado que es encontraba un poco mas adelante, era como la voz de una niña pidiendo ayuda.

— Lo se yo…El director de la escuela…La enfermera…y toda la dirección en donde entregaste la solicitud…pero Christine te prometo que yo nunca le haría daño…además somos buenas amigas…y lo que menos querría seria que la atraparan…se lo que siente al estar sola…yo también lo he pasado y no quiero que le ocurra…– dijo Aoi mirando directamente a los ojos de Christine con un tono casi de tristeza, su perenne sonrisa desapareció casi por un momento de su rostro.

— Christine…estoy segura que ella…no tiene nada que ver…con quien nos persiguen…lo siento dentro…además tenemos que salir de aquí entraran dentro de poco…e ir hacia aquel edificio…– dije mientras lo señalaba, muy segura de mi misma.

— Muy te haré caso al menos de momento…Pero… ¿Por que quieres ir a ese edificio en ruinas…?… — pregunto Christine extrañada de mi petición.

— No sabría explicarte es como si alguien me estuviera pidiendo ayuda de alguna forma…se que tengo que ir a ese sitio…– dije mientras algo me seguía intentando indicar que fuéramos allí, aunque si lo hubiera sabido hubiera preferido no ir.

Al momento escuchamos un romper de cristal en la parte de abajo parecían que iban a entrar sin importar que nos alertara, cosa que me extraño bastante bajamos por la escalera de incendios a toda velocidad cuando llegamos abajo salimos a un callejón asqueroso y lleno de basura y un riachuelo de agua sucia que había por allí aunque solo teníamos de luz la que entraba desde fuera pudimos ver a dos tipos puestos delante eran bastante grandes y fuertes lo suficiente para hacernos frente y capturarnos.

— Quedaos aquí…– dijo Christine mientras se acercaba a ellos lentamente aunque aquel sitio no era precisamente para andar sigilosamente pero por suerte logro ponerse a sus espaldas, se encaramo a uno de ellos cogiéndole con el brazo la cabeza mientras que al otro le puso las piernas a modo de tenaza por el cuello y los lanzo contra el suelo dejándolos inconscientes en un momento.

— Woow…Es sorprendente…– dijo Aoi mientras la miraba con entusiasmo.

— Venga…daos prisa…– dijo Christine aligerándonos salimos corriendo por la calle casi desierta solo se escuchaba de fondo algún coche de basura.

En un momento llegamos a aquel destartalado edificio con ventanas rotas y muy ruinoso parecía que estaba condenado y que pronto lo tirarían, pero tenia que entrar allí como fuera.

— Akemi…¿Pero para que entramos aquí…? …– pregunto Christine extrañada al ver el estado del edificio que parecía caerse de un momento a otro, mientras Aoi miraba hacia todas partes pendiente de que no nos siguieran pero sabia que no tardarían mucho en hacerlo.

— Debemos entrar…rápido…– dije mientras entrábamos por la puerta que casi parecía caerse, en cuanto lo hicimos vi unas escaleras que subían muy destrozadas pero aun podían aguantarnos, por la poca luz que entraba apenas distinguía el ascensor pero estaba segura de que no funcionaria así que decidimos subir poco a poco.

Pasamos piso a piso no sabia por que pero algo me atraía con fuerza, en un momento llegamos al tercer piso y fui paseando por el descansillo, estaba adornado con viejas macetas rotas y un viejo extintor al fondo, pase por las cuatro puertas pero me detuve en una, parecía igual a las demás pero me era extraña estaba cerrada, era rarísimo que hubiera una puerta así en un edificio a punto de tirar y mas con una cerradura nueva.

— Es aquí…– dije apartándome un poco de la puerta, podía sentir que había algo dentro.

— ¿Estas segura…? …– pregunto Aoi mirándome con extrañeza, muy bien debemos entrar.

— Están aquí…Rápido…– dijo una voz proveniente de abajo al parecer nos habían descubierto y no teníamos mucho tiempo.

— Muy bien…Aya vamos…– dijo Christine dando una patada a la puerta por suerte no era blindada y resulto fácil que se abriera.

La puerta se cedió de un golpe y entramos corriendo. Aoi enseguida busco una silla para atrancarla y por lo menos tuviéramos algo mas de tiempo para investigar.

Aunque la poca luz que había no nos daba mucha visón, teníamos ante nosotras un pasillo que empezamos a recorrer lentamente la pared parecía que estaba pintada de algún color suave y se podía ver la marca de antiguos cuadros que habían

estado allí.

A nuestra derecha encontramos una puerta cerrada Christine la abrió lentamente y pudimos ver por la luz del otro edificio que entraba por un ventanal de la pared, estábamos en la cocina podían verse los armaritos muy desgastados y algunos de ellos incluso les faltaban la puerta la mesa estaba tirada por el suelo lo mismo que algunos cristales, los fogones estaban llenos de oxido y había un olor a humedad bastante grande, decidimos continuar explorando aquello llegamos al salón y vimos que era una habitación bastante grande los sillones estaban despedazados y la tele rota el aspecto de aquella estancia era casi tétrico, los cristales estaban por los suelos y a cada paso crujían, nos detuvimos un momento mirando la estancia, y en ese mismo instante escuchamos un sonido metálico fuerte nos giramos de inmediato en su dirección y vimos un reloj de pared antiguo y que aun funcionaba, teníamos el alma en un puño.

Me aleje un momento de nuestro grupo y me dirigí a una puerta que parecía ocultar las sombras y que de momento no nos habíamos fijado estaba en una esquina a cubierto de la luz que entraba por la terraza, me quede por unos segundos delante de ella y mirando a Christine con ojos de tristeza.

— Investigad piso por piso…– dijo una voz casi gritando desde el piso de abajo, cada vez estaban mas cerca de nosotras.

— ¿Cariño…Te ocurre algo…? …– me pregunto Christine agachándose para poder verme a los ojos.

— Tenemos que darnos prisa…o nos cogeran…– dijo Aoi nerviosa mirando hacia la puerta.

— Es aquí…– dije con un tono de voz de tristeza, era como si una emoción me hubiera invadido de golpe en un instante.

— Muy bien…veremos que esconde esto…– dijo Christine mientras giraba el pomo lentamente.

Nada mas que pudimos ver nos llevamos una sorpresa desagradable yo no pude mas que dar un pequeño grito de miedo que hizo que Aoi se acercara a mi rápidamente, una habitación no muy grande con una mesa en el centro la luz de una de las farolas iluminaba la estancia lo suficiente, una mujer estaba sobre ella completamente desnuda y con el vientre abierto es como si hubiera sido una cesárea toda la sangre estaba esparcida por el suelo a cada paso que dábamos se notaba que ya llevaba algo de tiempo allí, estaba como pegajosa, el cuerpo de esa mujer estaba inscrito lleno de símbolos extraños y su rostro estaba deformado por el dolor en uno de los rincones pudimos escuchar unos sollozos, como si hubiera alguien.

— Dios…mío…Pero que narices le han hecho a esta pobre mujer…– dijo Christine chapándose la boca mientras miraba el dantesco espectáculo que estaba delante de nosotras, al instante se acerco al rincón oscuro de donde provenían esos sollozos.

Nos sorprendimos inmediatamente al descubrir una pequeña niña no mas grande de mi edad cubierta por algunas mantas y algo sucia, lo que me sorprendió es que parecía tener un miembro mas o menos de mi mismo tamaño, la chica tenia el pelo de un color azulado o eso pensé no pude mirarlo muy bien, sus ojos estaban llorosos sus rasgos eran muy suaves y redondeados, aunque no pude adivinar su corpulencia pensé que era casi idéntica a la mía, parecía tener mucho miedo.

— Tranquila pequeña no pasa nada…No te vamos a hacer daño…– dijo Christine intentando hacer que se calmase y dejase de llorar pero parecía no funcionar.

En ese momento salí de allí con la cara blanca y pensamientos rondándome la cabeza, me quede un momento mirando hacia el suelo y pensativa.

— ¿Te encuentras bien…? …– pregunto Aoi con extrañeza al ver mi reacción y que estaba como pensativa.

— No te preocupes…estoy bien…solo que no quiero pensar que eso le sucedió a mi madre…solo espero que ella no sufriese de esa manera…– dije con tono de tristeza en mi voz no podría siquiera soportar que hubiera sido así ya que Christine nunca me lo había contado.

— Rápido …echad la puerta abajo…– se escucho una voz proveniente de afuera de nuestra habitación y al momento empezaron a escucharse golpes en la puerta como si quisieran derribarla.

— Christine deprisa no podemos perder tiempo tenemos que salir de aquí…– dijo Aoi mientras se dirigía hacia el cuarto y yo me quedaba en el salón cabizbaja.

Viendo que no podían abrir la puerta escuche como si se rompiera las maderas y el crujido de cristal en seguida toda aquella oscuridad fue sustituida por la luz del fuego al parecer querían matarnos allí mismo sin importarles que estuviera yo en aquel sitio.

Al momento reaccione y me fui de nuevo para el cuarto para avisarles lo que estaba pasando y que debíamos de salir de allí cuanto antes pero Christine parecía seguir intentando convencer a aquella chica de que saliera de y nos acompañara. Pero al parecer parecía completamente imposible la chica estaba demasiado asustada para acompañarnos cada vez Christine le hablaba parecía querer acorralarse mas contra la pared y taparse mas con la manta que tenia.

— Tenemos que salir de aquí o moriremos…– dije intentando meter prisa, al menos teníamos la escalera de incendios por donde salir, pero no podíamos dejar allí a aquella chica para que muriera.

— Vamonos….– dijo Christine de manera casi cruel al ver que no podía hacer nada.

— No podemos dejarla aquí…morirá…– dije intentando convencerla de que teníamos que llevárnosla aunque fuera por la fuerza, podíamos escuchar el crepitar de las llamas y su calor a cercándonos, aquella habitación no tardaría mucho en ser pasto de las llamas.

— Tenemos que irnos…si no lo hacemos moriremos nosotras…y estoy segura que por mucho que lo intente no se alejara si no ya lo hubiera hecho tenia salidas para hacerlo…es probable que esa quien esta ahí sea su madre…no podemos quedarnos aquí…– dijo Christine intentando convencerme de que era lo mejor que hacíamos, al momento empezamos a toser debido al humo no queria abandonarla, y me acerque a ella y mire a sus ojos que eran de un color verde pálido, pero no dure mucho Christine casi al momento cogio mi mano y tiro de mi alejándome veía como estábamos sacrificando a aquella chica inútilmente, intente resistirme pero no podía hacer nada Aoi hizo lo mismo para poder entrar en la escalera de incendios, no pude mas que llorar pensando en lo que habíamos hecho pero aquello no iba a resolver nada.

Empezamos a bajar rápidamente por las escaleras pero Christine se detuvo al momento pude ver como delante nuestra había dos encapuchados dispuestos a detenernos, al parecer aquello había sido un entrenimiento para que saliéramos por donde ellos querían.

Christine al momento se coloco en la barandilla y se deslizo en un movimiento rápido cogio la cabeza de una y la estrello contra el segundo que venia detrás suya, ambos cayeron al suelo inconscientes, resultando ella ilesa.

— Venga no podemos perder tiempo…– dijo Christine apresurándonos, sabia perfectamente que no podíamos quedarnos allí pero habíamos condenado a aquella niña a una muerte segura mi conciencia se estaba revolviendo de alguna forma.

— Akemi, por favor no podemos perder tiempo…– dijo Aoi animándome a bajar pero la imagen de ella la tenia grabada en la mente, me quede por un instante mirando como salía el humo de la habitación y enseguida emprendí la bajada todo lo rápido que podía.

Llegamos a un punto en que la escalera estaba rota por el oxido y no terminaba de bajar abajo, por suerte pudimos entrar por una ventana y bajar al piso de abajo, desde lejos podía escuchar las sirenas de los bomberos acercarse al menos aquello esperaba que hiciera que los encapuchados se fueran y abandonaran nuestra persecución.

Entramos por una ventana destartalada y bajamos las escaleras a la planta de abajo al parecer todo estaba en silencio y no se veía ningún encapuchado apostado, cuando estuvimos en la puerta algo me hizo que me girara y de alguna forma y me quede mirando al ascensor o donde se suponía que estuviera.

— Tenemos que salir de aquí vamos chicas…– dijo Christine ya en la puerta, pensé que la salida había sido demasiado rápida y muy fácil. Aoi fue hacia la puerta y cuando estuvo en ella miro hacia atrás me observo cerca de el hueco del ascensor mirando estática.

— Espera le ocurre algo…– dijo Aoi mientras se acercaba mi para ver que es lo que me ocurría.

— No tenemos tiempo para esto…el edificio va a arder enseguida…– dijo Christine con nerviosismo mientras se acercaba a donde yo me encontraba, la puerta del ascensor no estaba y solo podía verse un hueco negro que no sabia ni siquiera lo que había.

— Tenemos que bajar…– dije con un tono algo distinto y mandatario, en cuanto gire la cabeza vi las caras tanto de Aoi como de Christine algo asustadas.

— Akemi…¿Que es lo que te pasa…? …– pregunto Christine con tono de miedo en su cara podía reflejarse.

— A mi nada por…– dije con un tono casi condescendiente que no creía incluso que yo hubiera dicho eso, pero lo comprendí enseguida aquella cosa había tomado en cierta forma el control.

— Es verdad tienes los ojos rojos…– dijo Aoi sonriéndome como de costumbre pero sabia que estaba algo asustada aunque ya me había visto así sin embargo aquel miembro no se encontraba fuera de momento el sello aguantaba la presión.

— Muy bien solo espero…que sepas lo que estamos haciendo…– dijo Christine mientras me ayudaba a bajar a mi y a Aoi al hueco del ascensor nos pusimos a buscar completamente a ciegas por las paredes del sitio, no tardamos mucho en ese momento encontré como una especie de tirador del que se abrió una pequeña puerta por donde pudimos entrar a gatas.

La primera en entrar fue Christine definitivamente terminaríamos perdidas de suciedad, la siguiente fui yo al menos aquella falda me cubría las rodillas, y por ultimo en entrar fue Aoi, mientras caminábamos por aquel estrecho túnel que apenas podíamos ver nada, al instante un olor muy agradable me invadió podía oler la esencia de Christine delante mía aquello fue como si me pusieran un pastel delante de la nariz, mis ojos se abrieron como platos y fui notando como aquella pegatina empezaba a ceder lentamente ante la presión del miembro que crecía poco a poco entre mis piernas sabia que no debía dejar que sucediera pero aquella cosa iba apoderándose de mi lentamente, por suerte Aoi pudo ver como la falda empezaba a levantarse lentamente y me dio un pellizco en el trasero aquel doler me hizo que despertara de aquel especie de trance.

— Auch…¿Pero que haces…? …– pregunte extrañada, aunque dentro de mi se lo agradecía por lo que había hecho.

— Perdón es que casi no veo…– dijo Aoi sonriendo y con los colores subidos pero sabia perfectamente lo que había hecho.

Tardamos como cerca de dos minutos en atravesar un estrecho túnel al fin pudimos ver algo de claridad filtrándose por una rejilla parecía ser el sistema de ventilación.

— Parad un momento…echaos hacia atrás…– dijo Christine mientras se colocaba para darle unas patadas y hacer caer aquello al suelo.

Al momento la rejilla cedió y Christine se deslizo por el hueco bajando al suelo, al momento la seguí yo y después Aoi, al darnos la vuelta nos quedamos sorprendidas mirando hacia todas partes.

La habitación era bastante grande estaba decorada de una forma tétrica casi podría decirse que tenebrosa las paredes tenia un color rojizo casi sangre por todas ellas estaban pegados cráneos humanos en los cuales había velas encendidas, el lugar era macabro casi por completo por suerte no encontramos a nadie; al fondo había una estatua de un hombre desnudo con alas oscuras como la noche que salían de su espalda, sus pies estaban acabados en garras sus cuerpo estaba musculazo, su miembro lo mismo de largo y grueso que el mío, de su cabeza salían como unos cuernos prominentes y se encontraba en una posición de arrodillado con los brazos extendidos y apoyados en dos columnas de color rojo vivo, parecía como si nos mirara a pesar de tener los ojos cerrados, encima de el había una especie de constelación que no tenia ni idea de que es lo que era.

Nos acercamos lentamente para verlo un poco mejor, por aquel sitio apenas iluminado por candelabros que había por el techo y algunas antorchas colocadas de las paredes, cuando estuvimos a su altura, pude ver una daga su hoja era siseante como cundo se arrastra una serpiente y su pomo estaba muy bien decorado y tallado con algunos símbolos de color negro.

Por mi parte me quede mirándole a sus ojos que estaban tallados de forma cerrada pero no se por que me parecía incluso que los estuviera abriendo y me miraba fijamente con unas pupilas de color rojo sangre, la sensación fue como si estuviera apoderándose de mi poco a poco y mi alma estuviera siendo absorbida.

Enseguida me gire y alce los brazos y la cabeza mirando a las constelación que había encima de la estatua.

— PRONTO LA CHICA SERA MIA!!! …– grite con todas mis fuerzas con un tono de voz que no era el mío resonando en toda la sala, parecía que provenía del mismo infierno, al momento caí al suelo derrumbada por agotamiento.

— Pero que demonios…Akemi…¿T e encuentras bien…? …– dijo Christine asustada pero sin acercarse a mi, por lo que me había pasado.

— No se, me encuentro agotada…completamente…– dije con un tono de cansancio no podía casi ni moverme parecía que toda la energía de mi cuerpo hubiera sido absorbida de golpe.

— Es mejor que salgamos de aquí cuanto antes…– dijo Aoi arrodillándose y ofreciéndome para llevarme sobre sus hombros a caballito.

Enseguida Christine me coloco en su espalda y comenzó a buscar una salida por aquel sitio.

— ¿Te encuentras mejor…? …– pregunto Aoi mientras olía su cabello me parecía que era a fresas o algo parecido, incluso estando a su espalda podía notar su tranquilidad y el calor de su cuerpo que parecía envolverme.

— Si estoy algo… mejor…– dije con tono de cansancio en mi voz pero me sentía muy a gusto estando así.

— He encontrado una salida…es mejor que salgamos de aquí cuanto antes estoy empezando a oler el humo…– dijo Christine mientras levantaba la tapa de la alcantarilla.

— Si no queda otro remedio…– dijo Aoi algo reticente mientras bajábamos por el sitio, antes de que lo hiciera Christine cogio una antorcha de las paredes y la daga la puso en su cinturón.

Una vez abajo empezamos a recorrer un túnel húmedo y del que podíamos escuchar como las ratas chillaban y campaban a sus anchas de un sitio a otro.

Pasamos como cerca de diez minutos dando vueltas hasta encontrar un escalera por donde subir una vez arriba pudimos ver los coches de policía y los de bomberos como estaban apagando el edificio, había un gran alboroto incluso algunos vecinos de los alrededores fueron desalojados de sus edificios, por suerte por donde salimos no estábamos siendo observadas, sin embargo me quede por un momento, mirando el edificio en silencio, pensé que podíamos haber hecho mas por esa niña que nos habíamos encontrado.

El sitio era un parque, nos sentamos por unos momentos en uno de los bancos al lado de una fuente que tenia de estatua un angelito soltado agua por su boca, observamos desde lejos la estampa como los bomberos seguían apagando el incendio yo no dejaba de mirar el sitio y recordar aquella pobre chica asustada y que dejamos a su suerte.

— Akemi es mejor que no lo pienses mas…Hicimos lo que pudimos…– dijo Christine intentando consolarme pero aquellas palabras no tenían ningún efecto en mi.

— No te preocupes…– dije intentando convencerme a mi misma que hicimos todo lo posible, Aoi me paso la mano por la cabeza acariciándome el pelo y la verdad me hizo sentir muy bien.

— El problema que tenemos ahora es peor…Tenemos que buscar un sitio para quedarnos…esos tipos tendrán vigilada la casa y la tienda…– dijo Christine intentando pensar en algún sitio donde quedarnos por un tiempo hasta que se pudiera resolver aquello.

— Si queréis…podéis quedaros en mi casa…mis padres se han ido de viaje…y tardaran algún tiempo además…me gusta tener compañía…– dijo Aoi ofreciéndose como nuestra anfitriona aunque podía ver en la cara de Christine la duda, aun no estaba convencida de que no estuviera con ellos y que posiblemente nos estuviéramos metiendo en la boca del lobo, aunque yo sabia que ella no podía ser de esa secta.

— Por mi me parece bien…– dije mirando fijamente a los ojos de Christine como si fuera una suplica.

— Muy bien…pero recuerda al menos inicio de que seas de esa secta nos vamos…– dijo christine como si fuera una amenaza.

— De acuerdo es mejor que cojamos tu coche…esta un poco lejos…– dijo Aoi mientras nos dirigíamos hacia el coche de Christine, aunque ella no dejaba de mirar hacia todas partes preocupada que estuvieran siguiéndonos pero parecía que por esta noche habían desistido.

No tardamos mucho en llegar al coche, pero a pesar de eso Christine se agacho para ver si habían colocado algo o alguna especie de rastreador, después de una revisión el automóvil parecía estar limpio y entramos.

Nos pusimos en marcha siguiendo las indicaciones de Aoi yo me coloque en el asiento de atrás y Aoi de copiloto poco a poco se me iban cerrando los ojos, aquella noche había sido muy agitada y aparte de aquello que me ocurrió en aquel especie de templo, no podía dejar de mirar por la ventana y ver como los pocos coches y las farolas se iban transformando en luces fugaces mientras intentaba mantenerme despierta. El trayecto duro solo como media hora.

El frenazo que dio Christine hizo que me despertara por un momento, Aoi de mientras me abría la puerta, la noche parecía haberse enfriado mas que de costumbre, pude ver una especie de rascacielos muy alto de color blanco, a la entrada se podía acceder por medio de unas escaleras su puerta estaba dominada por dos grandes macetas y un hombre de mediana edad que hacia las veces de portero vestido con una chaqueta de color rojo y una gorra que nos abrió la puerta muy amablemente.

El interior era de mármol blanco y tenia una pequeña fuente con varias plantas acuáticas enfrente tenia un mostrador donde se supone que el portero se sentaba y detrás de este una serie de llamadores a los vecinos por si había problemas, subimos unas escaleras y fuimos por un pasillo a mano izquierda; pude notar que la temperatura era algo mas fría debido al mármol blanco del interior.

Llegamos hasta un ascensor de color azul oscuro y nos metimos dentro al parecer aquel edificio tenia veinte plantas, Aoi pulso la planta doce e inmediatamente un hilo musical empezó a sonar con música suave, una vez hubimos llegado salimos a un descansillo que tenia una alfombra de color verde pálido en el suelo y cuatro puertas por planta, la estancia era bastante amplia y al fondo había un sillón para poder esperar, pequeños focos iluminaban el sitio, Aoi se dirigió a una puerta muy bien decorada de color oscuro y nos invito a pasar.

— Adelante estáis en vuestra casa…– dijo Aoi amablemente mientras entrábamos por un pasillo a mano derecha había dos puertas mientras pasábamos pude ver una habitación bastante espaciosa que era la cocina, seguimos avanzando la otra estancia estaba cerrada.

Las paredes del pasillo tenían un color pastel muy suave y la iluminación era de unas lámparas del techo muy simples, la casa tenia un aroma muy dulce pero suave al mismo tiempo nada empalagoso, cuando salimos del pasillo pudimos ver una sala de estar muy grande se podría decir que nuestra casa cabía allí nos quedamos un momento mirando el sitio con los ojos como platos.

La habitación estaba decorada con un estilo entre oriental y moderno había varios sillones de piel de color negro enfrente de una gran televisión de plasma a mi derecha había una mesa con varias sillas y al fondo una estantería de cristal que parecía ser el mueble bar muy bien provisto en las esquinas había varias plantas que parecían ser ficus por lo poco que había aprendido de las plantas, a mi izquierda había otra mesa mas pequeña para las reuniones, al lado de esta una entrada con dos puertas de cristal que daba a la terraza tanto a mi derecha como izquierda, dos puertas que lo mas probable que dieran a las habitaciones, toda la estancia estaba decorada con cuadros de estilo oriental.

— Dios es enorme…– dije mirando todo aquello con los ojos como platos por un instante me olvide incluso del sueño que tenia.

— Seguidme un momento…– dijo aoi mientras íbamos a una de las puertas de la derecha cuando la abrió vimos otro pasillo tanto al fondo como delante de nosotras había una puerta.

— Aquí tienes mi habitación…y al fondo esta el cuarto de baño…– dijo Aoi mientras abría la puerta de su habitación.

Aquella estancia era bastante grande las paredes estaban decoradas de color rosa, al fondo había un escritorio en que había un ordenador, en las paredes no tenia ningún póster ni nada que me dijera sobre sus gustos, la parte derecha de la habitación estaba dominada por un gran armario de madera y en la parte izquierda una cama con varios cojines y ositos de peluche tirados por ella enfrente de esta una ventana desde la que tenia una gran vista de una parte de la ciudad, al lado de la cama había una mesilla con un solo cajón que al parecer tenia cerradura lo mas seguro que en ese sitio guardara su diario, estaba convencida de que tendría alguno.

— Me encanta es preciosa…al parecer te gusta mucho el color rosa…–dije mientras entraba y me ponía a mirar por todas partes con curiosidad.

— Si me gusta…Perdóname un momento voy a llevar a Christine a la habitación de mis padres…– dijo Aoi amablemente mientras la conducía hacia ella.

— No hace falta de verdad me puedo quedar en el sofá…no queremos ser una molestia…– dijo Christine mientras le acompañaba Aoi hacia la habitación pero a pesar de todo termino accediendo.

Me tire encima de la cama y en seguida un olor dulce, el mismo que Aoi tenia en el pelo me embriago casi que n siquiera me di cuenta que estaba de nuevo en la puerta.

— Es mejor que te cambies de ropa tienes un pijama…en el armario…– dijo Aoi mientras yo me levantaba a toda prisa completamente sonrojada al haberme pillado.

— Lo siento no queria…– dije entrecortadamente sin llegar a terminar la frase Aoi se acerco y me dio un beso muy ligero en la mejilla, mientras me miraba con los ojos alegres y una gran sonrisa en su rostro.

— No hace falta que te disculpes…ponte el pijama…– dijo Aoi mientras me sonreía, me dirigí al armario, al abrir las puertas pude ver una gran cantidad de ropa y en la parte de abajo algunos zapatos, enseguida pude ver un pijama de color rosa pálido.

Me fui desnudando poco a poco mientras Aoi me miraba parecía estar disfrutando del espectáculo pero al terminar me fije que aquella prenda me quedaba un poco mas grande de la cuenta me sobraban mangas y perneras por todas partes.

— Creo que me queda un poco grande…– dije mientras sacudía las mangas sobrándome un buen trozo.

En ese momento entro Christine y ambas terminaron riéndose del espectáculo que estaba dando.

— Ja, ja, ja, ja …– rió Christine a pleno pulmón mientras me veía.

— Esta graciosísima…– dijo Aoi riéndose al mismo tiempo.

— Ya vale…– dijo medio enfurruñada por aquello pero sabia que mi actitud les causaba mas risa.

— Bueno es mejor dejarlo…a propósito iré a nuestra casa necesitamos varias cosas…os tendré que dejar solas…Aoi dame una llave del piso…– dijo Christine mientras Aoi iba a recoger las llaves del piso para darle una copia.

— Christine se me olvidaba si puedes pasar por mi habitación y coger…unos documentos del club están sobre mi escritorio…mañana tengo que presentarlos…– dije recordando lo que tenia que hacer.

— Muy bien, pero recordad no abráis a nadie…– dijo Christine al irse se escucho un portazo.

— Bueno será mejor que vayamos a dormir…– dijo Aoi mientras me sonreía casi picaronamente.
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