Gratis Porn Aprendiz de su puta (SEX)

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APRENDIZ DE SU PUTA

Mi vida sexual empezó a los 18, no era muy amplia, mi novio era mi primer novio, no experimentabamos muchas variedades, el sexo era nuevo para nosotros, la primera vez no fue tan emocionante como me la imaginaba, las siguientes veces fueron naturalmente excitantes, aun así como cualquier cosa que uno estrena y la usa mucho, cogíamos siempre que podíamos, podria decirse que era el unico modo de exploración que hacíamos, me gustaba hacerlo todo el tiempo, pero algunas cosas estaban fuera de mi mente y hasta me parecían perversiones que una chica educada como yo no haría, así que sólo lo hacíamos en pose clásica.

Con el tiempo nuestra relación se basó casi solo en sexo y del clásico, pero nuestro trato solía terminar en peleas, como era lógico mi relación duró un año y medio del cual estuvimos 1 año peleando o cogiendo. Finalmente rompimos, él me dejó pidiendome’un tiempo’ que resultó en eternidad, yo pasé del amor al amor/odio y al odio furioso.

Tiempo después ingresé a un curso de 9 meses de operadora de PC ya que hacía poco que tenía contacto con la computación y necesitaba manejarla bien para futuros trabajos, las clases eran peceras, de paredes transparentes, podía verse las otras clases y a los pocos meses de comenzado mi curso empecé a notar que alguien me observaba desde la clase contigua, al principio no me daba cuenta quien, aparentemente dejaba de verme cuando me volteaba, hasta que en un momentó lo sorprendí mirandome, él me esquivó la mirada lo cual me hizo dudar de si me estaba viendo o me había parecido, pero no fue esa la única vez y cuando se dio cuenta de que ya no quedaban dudas, dejó de ocultar su actitud y me sonrió, yo regresé mi atención al profesor sin expresar nada (siempre fui antisocial producto de mi timidez e inseguridades propias de la edad, para entonces ya tenía 19 teniendo en cuenta que esto fue al incio de los 90′).

En los días que siguieron él no dejó de observarme y cada vez que lograba atraer mi mirada me sonreía y ocasiones escribía’Hola’ en su papel o hacía dibujitos tontos de sonrisas o flores, al principio lo ignoré, pero de a poco logró simpatía y no pude evitar sonreir con sus dibujos infantiles; él parecía bastante más grande que yo de edad lo cual me inhibió aun más para darle cabida, por suerte para mi, mi clase comenzaba media hora despues y terminaba media hora antes que la suya por lo cual nunca nos cruzabamos a la salida o entrada. Un día el instituto estaba de festejo ya que segun parece cumplia unos 5 años desde su fundación, ese día tuvimos media clase y el resto del tiempo nos invitaron con lunch preparado en la sala de conferencias reuniendo a todos los cursos en ella, no era mi mejor concepto de diversión y tampoco tenía amistades allí con las cuales pasar ese rato pero como ya estaba presente aproveche el lunch, por supuesto fue el momento propicio para que mi pez admirador se acercara a conocerme, me saludó con un’hola’ sonriente y me comenzó a hacer preguntas típicas, como me llamaba, si vivía lejos, que edad tenía, etc a lo cual respondi a todo lo justo y necesario sin dar mayor charla, mi hogar quedaba a 10 cuadras y cometí el estúpido error de decirselo lo que le dió pie a preguntarme si me podia acompañar, esa pregunta me asustó un poco y le dije que no, él insitió un par de veces más hasta que aceptó mi negativa, ese día todo quedó ahí.

Pasó un tiempo más como siempre entre sonrisas y mi cero onda, hasta que un día cuando termina la clase y me dispongo a irme noto que él había faltado, su banco estaba desocupado; al salir lo encuentro en la entrada y al verme me saluda y me sonríe, yo le dirijo un casi susurrado’hola’ sin detener mi paso y me alejo, él me alcanza diciendome que se había cambiado de clase para salir a mi par y poder acompañarme a mi casa amparándose en la seguridad y protección; yo le dije que me iba en taxi porque no iba a mi casa y casi sin detenerme me subí al primero que pasó, tratando de pensar cuál sería mi próxima excusa.

Al día siguiente me encontré en la misma situación, efectivamente lo había visto en la siguiente clase a la que generalmente estaba, a la salida ya lo tenía esperandome, usualmente yo me iba por una calle paralela a la avenida porque hay menos gente, pero esa vez aunque le di el gusto de acompañarme fuimos por la avenida ya que me pareció más segura, en el viaje pre preguntó pavadas y hacia esfuerzo por hacerme reir, de a poco lo lograba.

Con los días que siguieron, se hizo costumbre y fuimos conociendonos mas, él comenzó a tirarme onda y eso me asustaba un poco, ya que tenia 31 años y a mis ojos era casi un viejo.

De pronto un día me invitó a su casa, dijo que vivía a pocas cuadras del curso primero me intimidó la idea, pero como ya lo conocía no me inspiró desconfianza, acepté su invitación.

Él vivía en un departamento de 2 ambientes, confortable y ordenado, me invitó algo de tomar, no lo acepté, aún no me sentía cómoda, me dijo que deje las cosas en un sillón, mientras se quitaba el abrigo y comentaba pavadas sobre su clase que yo no escuchaba, solo observaba mi entorno con inseguridad y timidez, me senté tensa en el otro sillón, era de 3 cuerpos pero yo ocupaba lo indispensable, él se sentó en el otro extremo y comenzó a decirme que me vió desde que llegué y desde entonces había querido hablarme, que había cambiado de curso sólo para acercarse a mi, sus palabras no hacían más que sumarme inhibición, decidí disfrazar un poco tratando de responder a sus comentarios’no debiste molestarte en cambiar de curso, no soy tan divertida’ le dije él sonrió y me hizo algunas preguntas sobre mi clase a las que respondí más relajada, la situación pareció normalizarse con la charla amena.

De pronto se acomodó en el cuerpo del medio del sillón, me incomodé pero intenté no demostrarselo, la charla siguió hasta que se hizo un silencio, no se me ocurría nada más para comentar y como él dejó de hablar tampoco tenía cosas para responderle, se me acercó de golpe muy cerca mirandome a los ojos directamente, debi ruborizarme y le pregunté’qué..?’ sin moverse me dijo’galleta?’ me sentí confundida y debió darse cuenta xq completó la pregunta’queres galletas? tengo de chocolate’ dijo dirigiéndose a la pequeña cocina, aunque tardíamente le respondí que sí pero no toqué ninguna de las que trajo, volvío a sentarse donde estaba y aunque no tan cerca, se mantuvo igualmente más junto a mi que hasta hacía pocos minutos.

Parecía un poco ansioso, me comentó algo respecto de que le gustaba concinar pero no sabía muchas recetas, luego volvió a callar y me encara’me gustas mucho, puedo besarte?’ en ese segundo entré en pánico y no supe qué decirle, me sentí algo estúpida por caer en esa trampa y le dije tímidamente y sin poder verlo a los ojos que no, el insistió diciendo que yo le gustaba y deseaba besarme, me preguntó si ya lo habían hecho, y casi ofendida le dije que por supuesto! sonrió como si no me creyera, me tomó suavemente del mentón para levantar mi rostro y me besó muy dulcemente. Su beso era diferente a lo que había sentido hasta el momento, primero posó sus labios secos, luego de poco sentí la humedad de su beso, me hacía seguirlo y lentamente entendí cómo hacerlo, su siguiente paso fue rozarme con su lengua, me tensé un poco, no estaba acostumbrada a la intimidad, me susurró que me dejara llevar, intenté hacerlo, su lengua se introdujo del todo en mi boca y buscaba jugar con la mia, me producía mucho placer pero no me queria desatar por inhibición se apartó un segundo para decirme’me gustas mucho puedo tocarte? no te asustes no te voy a hacer nada que no quieras’ volvía a entrar en pánico y mis palabras titubeaban’yo.. no, no quiero, paremos, me quiero ir’ de mi boca salían palabras entrecortadas pero mi cuerpo quería conocer más, él no parecía estar dispuesto a dejarme escapar pero entendí que tampoco me obligaría, no obstante ello, insistía seduciendome con carisias y besos en la boca y el cuello, yo no me atrevía a tocarlo, estaba tensa con las manos haciendo de barrera, él me tomó una y la llevó a su hombro como una invitación al abrazo, la otra me la bajó hasta mi regazo, subiendo en una caricia por mi cintura, llego hasta mi pecho, sentí su presión y no podía evitar encenderme, aun sin demostrarlo no lograba liberar mi tensión, él me hablaba para que confíe en que no me dañaría, no dejaba de besarme y yo le seguía el ritmo, me gustaba mucho. entre caricias y besos me agarró con la guardia baja y me tomó una mano llevandola a su entrepierna, instintivamente la retiré al sentir la impresión de su dureza, él la recuperó y la volvió a posar sobre su sexo, me guiaba para que lo frote, sabía que si me dejaba sola yo retiraría la mano de modo que se mantuvo alli supervisando que no me escapara, a mi me gustaba mucho sentir su bulto, no era pa primera vez que sentía un bulto pero nunca lo había hecho con un casi extraño o con alguien con quien nunca había tenido intimidad, sólo lo conocía de hacía 2 semanas (segun yo era poco tiempo para el sexo), él continuó besandome, sólo que ahora expresaba el placer de mi frotación con pequeños quejiditos y susurros’si, seguí así me gusta mucho, dejame tocarte’ yo le asentí pensando que se refería a mis pechos y sobre la ropa, pero de pronto siento su mano en mi entrepierna, dí un leve sobresalto y él me aseguró que me gustaría y repetía que me dejara llevar, sentí su mano rozando mi entrepierna, no pasó mucho para sentir la humedad brotando a traves de mi ropa interior’te gusta?’ me preguntaba mientras me acariciaba, yo no podia contener mi excitación pero no le respondí entre jadeos de placer’no, pará, paremos, me tengo que ir’ . Él me decía’no, esperá, no me dejes así, sé que te gusta, estas mojadita, dejame hacerte gozar como nunca’ su mano seguía acariciandome hasta que sus dedos se metieron por el costado de mi bombachita y pude sentirlos en mi vagina, no pude contener un gemido, su otra mano ansiosa se metía entre mi ropa para acariciar mi pecho, al quedarle incomodo, desprendió mi camisa para llegar a besarme, yo ya estaba rendida y me dejaba hacer lo que él quisiera, me chupaba los pezones volviendome loca de placer y volviendo cada tanto a mi boca. Su actitud había cambiado radicalmente, se había excitado y sólo buscaba excitarme a mi, aun no me había quitado la ropa, pero mi pollera estaba levantada, mi bombacha corrida para frotarme la vagina, mi camisa abierta y el corpiño desprendido y levantado para liberar mis pechos, me sentía a su merced casi indefensa, mi mente se resistía a admitir la excitación que mi cuerpo demostraba con mis pezones duros y mi vagina mojada de fluídos, nunca había sido tan conciente de las reacciones de mi cuerpo, mi clitorís endurecido y sensible a cada pasada de su mano, mi respiración acelerada, sin poder evitar los gemidos. Él sacó su pene para que yo lo siguiera masturbando, estaba muy duro, rígido y caliente, no me atrevía a mirarselo pero en mi mano podía notar en detalle la forma de su cabeza, su diámetro y el liquidito que salía por la punta, apenas un poco descubrí que me servía de lubricante, me gustaba sentir su pene en mi mano, nunca me había puesto a masturbar a alguien de ese modo (con mi novio solo cogíamos, clásicamente, era indecoroso ponerme a manosearsela) entre manos y besos me pidió que se la chupe, sentí que no me iba a gustar y ni siquiera estaba segura de cómo se hacía, le dije que no, él me dijo’es fácil, solo te la metes en la boca y chupas como con un chupetin, un poquito nada mas, yo te ayudo, despacito, si no te gusta paramos, si? yo accedí con poca confianza, se apartó un poco, se acomodó y me empujaba suavemente tomandome de la nuca, su pene, estaba bien parado, duro, rojizo y brillante, se acercaba a mi cara él me hablaba para que tome confianza’empeza despacito asi te acostumbras, asi, yo te ayudo’ se tomó la base del pene con una mano y froto un poco la cabeza en mis labios, yo cerré los ojos aprentados, como si me fuese a explotar en la cara o algo, sentí su pene rozandome los labios, caliente y húmedo un poco pegajoso’abri la boquita’ me dijo entre jadeos yo la abri y él metió su pene de a poco mientras me epujaba suavemente la cabeza para que no me escape, la sensación de su pene en mi boca era nueva, una consistencia que no conocía, duro pero no del todo, la forma de hongo recorría milengua, mi paladar, mis mejillas, abarcaba todo; me llevo una mano hacia el tronco de su pene y me guió para que haga el movimiento que él quería, era muy gentil y respetaba mis tiempos, retiro su pene de mi boca y me rozó los labios con su cabeza mojada por mi propia saliva, me levantó y me volvió a comer la boca; descendió hasta mi cintura y me dijo’quiero chuparte la conchita, vos relajate, te va a gustar’ parecía una buena idea pero temía que me mordiera o algo pensaba que me iba a doler (mi novio solo me había tocado con su mano, pero nunca me había chupado ahí) ya no estaba tan tensa como al principio pero aun tenía recelos, la excitación superaba esos temores. Apartó los pliegues de mi vagina con los dedos y acercó su boca, sacó su lengua como para lamer un helado y la pasó por toda la extensión hasta mi clítoris, una electricidad de placer recorrió mi cuerpo y sentí expulsar fluídos, él reiteró el movimiento y luego introdujo la lengua en mi vagina con movimientos de vaivén como si me cogiera con la boca, era alucinante la sensación, sus dedos masajeaban todo mi sexo, él jadeaba de placer y los ruidos al chupar me excitaban más mis quejidos y jadeos parecían incitarlo aun más, estuvo como 10 minutos chupando y bebiendo mis flujos, finalmente se detuvo y me dijo’quiero cogerte, dejame sentirte, me volves loco’ le dije’no, para basta, no podemos seguir, paremos aca’ él me decía’un poquito nada mas, entro un poco y si no te gusta me detengo cuando vos me digas, la cabecita nada mas, no me dejes asi, te va a gustar, sino paro’ yo insitía’no, no, paremos’ pero él avanzó entre besos con un brazo apoyado sobre el respaldo del sillón y el otro rodeandome por la cintura con fuerza y presición me acomodó debajo de él, alzó mis piernas a cada lado de su cintura sin dejar de besarme y acariciarme los pechos y la vagina de a tantos, quedó sentado sobre mi, podía ver mis piernas abiertas a su merced, su pene apuntandome, lo tomó con su mano para acomodarlo, rozó la cabeza en mi vagina, estaba muy mojada, lo sentía recorriendo los pliegues, rozando mi clítoris, mis fluídos hacían que todo sea resbaloso y produjera más excitación, volvió sobre su camino y colocó la puta en la entrada de mi vagina, su dureza me excitaba al extremo, comenzó a empujar suavemente, su pene se abría paso introduciendose más y más cada vez se detuvo y me preguntó si me dolía le dije que no sin palabras,él continuó penetrandome despacio, hasta el fondo y emitió un suave quejido, el placer en su rostro era supremo, cuando llegó al fondo volvió a salir y comenzó a moverse en un vaivén que aumentaba la velocidad y la fuerza’ha si, asi, tomala toda, la querías no? tomá aca la tenes’ me calentaba mucho que me dijera esas cosas, yo le pedía mas y le decía que si por cada vez q me preguntaba, él se quejaba y bufaba, yo no podia parar de gemir, me embestía con firmeza, la base de su pene golpeaba contra mi vagina que no dejaba de expulsar mis jugos de excitación, su pene duro y caliente latía dentro de mi, podía sentirlo, yo sólo quería que no se detenga, le pedía más y él me seguía diciendo’tomá putita!, tenes la concha muy caliente, me vuelve loco, te quería coger así desde que te ví’ mientras lo decía yo sentía que iba a explotar, era tan extrema mi calentrua que casi gritaba, y sentí que mi cuerpo temblaba y se electrizaba, con movimientos casi espasmódicos acompañaba levantaba mi cadera para que su pene me clavara aun más hasta que mi cuerpo explotó de excitación, mi vagina expulsó un fuerte chorro de fluído que aunque frenado por su verga que aun me penetraba con violencia, se filtraba empapándonos a ambos, adiviné que eso que nunca había sentido a ese extremo era el orgasmo que me había provocado su tremenda cogida, no pasó mucho desde mi descarga de placer cuando él me tomó con las manos por debajo de los gluteos firmemente y me la clavó hasta el fondo haciendome gemir y alli se quedó sin sacarla por unos segundos, jadeando sin parar me dijo’hag..! voy a acabar’ sentí su pene latiendo dentro mío como si se moviera solo, él empujaba mi concha con pequeños movimientos, y por cada chorro de semen que me bombeaba se quejaba de placer, cuando se relajó la sacó aun estaba dura aunque no tanto, empapada de mis jugos y su semen que aún resbalaba por los pliegues de mi vagina.

Quedamos agotados y yo con una mezcla de placer y vergüenza. Pero quise más.

En los días que siguieron hubo poco contacto, quizás por mi culpa, me sentía rara, al mes de lo sucedido, volvimos a encontrarnos para coger y nada más y se volvió una actividad frecuente, él me enseñó muchas cosas y a mi me gustaba ser su aprendiz de putita.
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