Lo mejor de sexo Venganza Cómplice ( 3ra. parte) (SEX)

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Lo mejor de sexo
Va la tercera parte de esta historia. Agradezco los comentarios en las anteriores, y espero que esta también les guste.

De regreso a la oficina, Vicente lo estaba esperando.

– ¿ Como te fue?

– Costó trabajo, pero lo conseguí

– Cuenta, cuenta.

– Pues mira, tenía en su notebook toda la información del personal con cada empleado, antecedentes, familias, videos, etc. Conseguí que nos pusiéramos a revisar la información y como al descuido hice que viera el video de la reunión de fin de año, ¿ te acuerdas?, bueno el no lo había visto. Repasamos el video y yo le iba señalando quienes eran los que él tenía en la lista, hasta que llegamos a tu imágen del brazo de Sofía. Recuerda que en esa fiesta fue con un vestido negro ajustado al cuerpo que le quedaba de película. Bueno, fue verla y demostrar un gran interés. Pasó el video varias veces. Por fin me preguntó si conocía a tu esposa, y como era.

– ¿ Y que le dijiste?

– Le dije que era muy hermosa, y como sabía sus gustos, recalqué expresamente que te quería mucho y que era muy fiel, que jamás había mirado a otro hombre. Tendrías que ver como cambió su rostro.

– ¿ Qué dijo?

– Comenzó a decir que era una pena que teniendo una mujer tan hermosa te quedaras sin trabajo, y que le costaba pensar que no habría una manera de solucionar el tema. Le dije que seguramente tu estarías dispuesto a esforzarte mas y evitar el despido, pero él rápidamente contestó que no era un problema laboral, que pensaba en otra manera de llegar a un acuerdo. Me hice el desentendido, y le sugerí que hablara contigo. Rápidamente contestó que no, que el prefería no conocer personalmente a la gente que tenía que despedir. Pero que yo podía hacer de intermediario. Le dije que no había problemas. Y entonces se abrió conmigo.

– Que hijo de puta, dijo Vicente, enojado.

– Como sea. Me dijo que se había sentido muy atraído por tu mujer, y que si ella era muy atenta con él, podría olvidarse de tu despido. Le pregunté como de atenta, y me dijo que tenía que quedarse a pasar una noche con él, y ser muy complaciente, y recalcó muy complaciente. Necesita que ella disfrute todo lo que hagan y que se lo demuestre. Sus gestos no dejaban lugar a dudas. Le dije que era muy dificil porque tu mujer era muy honesta y no te engañaría, pero me cortó diciendo que esas eran las condiciones, que me fuera y que esa tarde quería una respuesta y tener todo organizado para mañana a la noche. Que yo tendría que llevarla a su departamento y esperarla allí hasta la mañana. Que había una habitación de servicio que tenía acceso aparte y que allí me quedaría, para llevarla de vuelta a la mañana. Le pregunté porqué era necesario que yo me quedara y dijo que esa sería su coartada si algo se sabía. No había estado solo con ella. Y me dijo algo mas. No le gusta usar preservativos.

-Es un perverso total, pero tiene todo organizado. Por eso no pueden atraparlo, comentó Vicente como si pensara en voz alta. Pero sin preservativos corre el riesgo de preñarla, reaccionó.

– Yo le dije lo mismo, pero me dijo que con tu sueldo bien podrás mantener un hijo.

Vicente se rindió totalmente.

– ¿ Qué le contesto? , insistió Jorge

– Dile que mañana a las 8 de la noche estará en su departamento.

– ¿ Estás seguro? Mira que no hay marcha atrás.

– Ya está todo decidido dijo Vicente amargamente.

– ¿ Y como hacemos?

– Tu la pasarás a buscar por mi casa a las 7. Yo no voy a estar, dijo Vicente, y salió de la oficina de Jorge.

Jorge, sentado en su escritorio, pensó en lo que le esperaba y no pudo menos que volver a excitarse. Su sueño estaba a un paso de hacerse realidad.

Esa noche. Vicente llegó a su casa y Sofi lo estaba esperando como siempre. Le sirvió la cena y no dijo una palabra del tema. Esperaba que el lo sacara, para hacerlo sufrir un poquito más.

Recién al terminar la cena Vicente trató el asunto.

– Bueno Sofi, hoy Jorge consiguió a hablar con el fulano, y arregló todo para mañana a la noche. Te va a pasar a buscar Jorge tipo 7 para estar a las 8 en el departamento.

– Bueno, mi amor, pero ¿ estás seguro? Dijo ella poniendo cara de preocupación.

– No hay mas remedio. Si ahora nos echamos atrás va a ser pero para todos, dijo derrotado, y hay un par de cosas más, dijo.

– ¿ Qué cosas? Preguntó Sofi poniendo cara de miedo.

– Quiere que seas muy complaciente, pero muy complaciente en todo, entendés? En todo . Y que lo disfrutes y se lo demuestres.

– eso no va a ser facil, mi amor. Tu sabes lo que siento por tí y lo que significa para mí acostarme con otro, dijo con ingenuidad.

Si, lo se, mi amor. Y por último. No usa preservativos.

– Ah no, eso no, estoy por entrar a mi etapa fértil. Lo único que falta es quedar preñada de un hijo de puta como él.

– Sofi, así son las reglas. No las puse yo. Sofí lo miró deprimida, mientras por dentro pensaba: ? No, hijo de puta, las puse yo, y vos las vas a sufrir?.

Al día siguiente todo transcurrió con normalidad. Al llegar la tardecita, Jorge dejó el trabajo y subió a su auto.

Sofía empezó a las 4 de la tarde a prepararse para esa noche. Iba a vengarse de su esposo que tanto se lo merecía, y jamás el podría decir nada. Por otro lado, el encuentro con Jorge la había dejado muy excitada. Sentía que era todo un hombre, y que a pesar de no sentir nada por él, como juguete sexual podía ser muy satisfactorio. ¿ Seguiría viéndolo después de hoy? En sus planes originales estaba no atarse a ningún hombre, pero empezaba a pensar que Jorge se merecía alguna otra oportunidad, si en la cama era lo que parecía. No se olvidaba que su marido la había engañado muchas veces y con mujeres distintas, así que la venganza no terminaría esa noche. A las 6 de la tarde estaba casi lista. A las 7 en punto sonó el timbre de la puerta.

Jorge llegó a la casa de Sofía un rato antes de las 7. Se quedó en el auto y pensando en lo que le esperaba esa noche, hizo lo que nunca había hecho. Una pastilla azul y un sorbo de agua, para asegurar una noche larga e inolvidable. Tenía que aprovecharla al máximo. Sofía se lo merecía. A las 7 bajó del auto y tocó el timbre.

Ya en el auto, ninguno habló mas allá de los lugares comunes de todas las conversaciones. Cada uno iba ensimismado en sus pensamientos. En un rato llegaron al edificio elegido. Estacionaron en el subsuelo y por el ascensor ascendieron hasta el departamento.

Sofía se sintió cómoda apenas ingresó. Era un departamento con mucho estilo, bien amoblado

– Bueno Sofi, aquí estamos. Conseguiste lo que querías. ¿ Y ahora?, preguntó Jorge

– Ahora pienso disfrutarlo, dijo ella acercándose al macho y besándolo suavemente en los labios.

Jorge respondió de inmediato. Comenzaron a besarse, y cayeron en la alfombra . Rodaron sobre ella, hasta quedar Sofía sobre Jorge. Se separó un poco y comenzó a desabrocharle la camisa. Cuando estuvo totalmente abierta, comenzó a besarlo en el pecho y en el cuello. Jorge con los ojos cerrados la dejaba hacer. Luego de un rato bajó un poco y desabrochó el cinto y su pantalón, para luego metiendo su mano dentro comenzar a sobar esa verga con la que estaba soñando. Jorge gemía quedamente ante ese tratamiento. Cuando aflojó el cinto, el estuche con el celular de Jorge cayó. Jorge lo tomó y trató de apagarlo, pero ella lo detuvo.

– No Jorge déjalo encendido. Vicente cree que estás en el departamento, así que creo que te va a llamar para saber lo que está pasando y que se lo cuentes es parte de mi venganza, dijo Sofía.

Jorge lo dejó de inmediato, y volvió a quedarse quieto y dejar que ella se ocupara de su placer.

Por fin, Sofía se arrodilló y tomando el pantalón y su ropa interior la hizo correr hacia abajo. El seco de Jorge apareció en todo su esplendor. Sofía lo tomó y lo masturbó un par de veces.

– Es muy grande. La mas grande que he tenido. No estoy segura de poder con ella, pero no será por falta de ganas, te lo aseguro y arrojándose sobre ella comenzó a besarla en la punta, a lamerla y de a poco trató de engullirla, tarea imposible. Apenas si pudo alojar la mitad en su boca y ya se sentía totalmente llena. Retrocedió y comenzó una fellatio muy dulce y sensual.

Jorge se sentía transportado al séptimo cielo. Las sensaciones le llegaban como oleadas de placer arrasadoras. Tomó la cabeza de Sofía para acompasar su trabajo y la dejó hacer. En ese momento sonó el móvil. Era Vicente.

Jorge respiró profundo y atendió.

– Hola Vicente, dijo y Sofía lo miró y sus ojos brillaron de picardía. Si, ya llegamos. Yo estoy en la otra habitación y no escucho ni veo nada. Me parece que están en el living. Se escuchan voces. Si, cuando pueda voy a mirar y te cuento. No, no me molesta, llámame en una hora. Un abrazo. Y Colgó.

– Para por Dios que me voy a correr, gimió Jorge y ella automáticamente se separó.

Jorge se levantó y terminó de desvestirse. Luego se acercó a Sofía que también estaba de pie y dulcemente comenzó a desnudarla. Le quitó el sweter, la remera, y la dejó solo con su corpiño que se veía lleno y marcando claramente los pezones de la hembra que seguramente estaba tan caliente como él.

Luego desprendió su falda y la hizo correr hasta el suelo. Debajo apareció una pequeña tanga y un portaligas al tono, que sostenía un par de medias color carne que realzaban la belleza de sus piernas. Las manos de Jorge las recorrieron a contrapelo, provocando un suspiro de placer de la hembra. Mirándola a los ojos le quitó también la tanga, dejando el portaligas con las medias. Cuando se levantó la abrazó y mientras la besaba hábilmente le quitó el corpiño, dejándola ahora sí, desnuda. Volvió a besarla y luego bajó para chupar sus pechos,cosa que hizo lentamente y de manera minuciosa. No quedó un centímetro de piel que no lamiera. Luego la hizo sentarse en el sillón. Se arrodilló e hizo que abriera las piernas.

– ¿ Que tal es tu maridito para chuparte la conchita? Le preguntó.

– Nunca dejé que lo hiciera.

Sin decir más, Jorge hundió su cara entre las piernas de Sofía y su lengua comenzó a recorrer su sexo. La punta de su lengua ingresaba entre sus labios vaginales y la hacían suspirar de placer. Por fin su boca tomo posesión de su clítoris y comenzó a succionarlo. Las piernas de ella se cerraron apretando la cabeza de Jorge, se apoyó en el respaldo y comenzó a gemir.

– ¡ Por Dios! ¡Que placer! Despacio, despacio que me matas. Jorge continuó con su tarea, hasta que de pronto sintió como las piernas de Sofi se tensaban y se dejaba llevar por un orgasmo creciente.

– ¡ Ahhh! Fue todo lo que dijo, mientras comenzaba a vibrar, a temblar arrastrada por el deseo. Y luego se aflojó totalmente.

En ese momento, Jorge la tomó en sus brazos, llevándola en andas hasta el dormitorio, y depositándola suavemente en la cama. Se acostó a su lado y girando comenzó nuevamente a besarla. Sofía respondió con pasión. Luego de unos minutos, Jorge se ubicó sobre ella. Los dos sabían los que seguía. Sofí separó sus piernas para hacerle lugar al macho, flexionándolas un poco, y Jorge se apoyó en sus rodillas y sus manos, para permitir el acople de los cuerpos.

– Es toda tuya, mi amor, dijo Jorge casi en un susurro.

Sofi lentamente bajó sus manos y tomó la verga del macho dirigiéndola al centro de su sexo, mientras separaba los labios para apuntarla correctamente. Por fin, Jorge sintió que su herramienta estaba en el lugar justo. Respiró profundo. El momento que tanto había esperado, había llegado. Avanzó y sintió como el sexo de la hembra envolvía la cabeza de su verga. El suspiro de ella indicaba que también lo estaba sintiendo.

– Despacio, por favor, despacio, que es muy grande, suplicó ella. Jorge volvió a avanzar y sintió que la cabeza penetraba en el cuerpo de ella. En ese momento, Sofía lo envolvió con sus piernas, clavándole los talones en los riñones. Jorge bajó su cuerpo, apoyándose ahora en sus codos, y pudo adueñarse también de su boca. Se quedó allí un minuto besándola y luego separó su cabeza. Sofi estaba con los ojos cerrados.

– Abre los ojos, le dijo, quiero verte cuando te posea.

Sofi abrió los ojos y lo miró. En ese momento, con un golpe de cadera el macho avanzó dentro de su cuerpo. Los ojos de Sofí se abrieron desmesuradamente. Luego de unos segundos otro golpe de cadera, metió la mitad de su vara en el cuerpo de la hembra. Por fin, Jorge se aferró de los hombros de Sofía, y acomodó su herramienta totalmente, quedando los cuerpos fundidos.

Sofi cerró los ojos y suspiró profundamente.

– Ahhh, me siento llena, no puedo mas, espera, por favor.

– No te preocupes, que ya te la comiste toda. Ahora empieza lo bueno, dijo volviendo a besarla.

Despacio, con calma y sensualidad, el macho comenzó a retirarse un poco y volver a entrar, provocando un gemido de Sofi en cada empuje. Luego los movimientos comenzaron a hacerse más rápidos, y ya la verga salía casi toda para volver a empujar hasta el fondo. El macho estaba martillando a su hembra para poseerla totalmente. Y ella estaba totalmente entregada. Nunca había sentido lo que sentía ahora. Nunca se había sentido tan mujer.

La penetración se fue acelerando, y de pronto Sofía alcanzó un nuevo orgasmo. Cuando se aflojó sintió como el macho la regaba abundantemente. Espesos chorros de semen la inundaban mientras Jorge sobre ella gemía y gritaba en cada eyección. De a poco se fue calmando, tembló y se quedó quieto sobre ella recuperando el aire. Sofi se sentía ahora aplastada por el macho y despacio lo hizo girar hasta dejarlo acostado a su lado. En ese momento comenzó a pensar en lo que había pasado. Había engañado a su esposo, si bien el había empezado, pero lo malo es que lo había disfrutado, cosa que no pensó que le pasaría. Había otro sexo posible, fuera de la rutina matrimonial. ¿ Cómo podría vivir de ahora en mas habiendo descubierto ese mundo? Cada hombre era diferente ¿ porqué conformarse con uno solo ? Esas preguntas fueron interrumpidas por el móvil de Jorge que comenzó a sonar.

Jorge se levantó y rápidamente buscó el teléfono en la pila de ropa que había en el suelo. Cuando lo encontró se acostó nuevamente y luego de respirar hondo, atendió.

– Te escucho Vicente, dijo hablando en voz baja como si no quisiera que lo escucharan

– Hola Jorge, por favor contame que está pasando.

– Esperá que me fijo. Aguardó unos segundos

– Estoy mirando por una rendija de la puerta de living. Tu mujer está en ropa interior, sentada en el sofá y él la está besando.

– sigue, sigue, reclamó Vicente.

Jorge miró a Sofía y ambos sonrieron.

– Ahora se está desnudando, tu mujer trata de no mirarlo. El le ordena que lo mire, y ella lo hace con temor. Ahora está totalmente desnudo y se acerca a ella. Tu mujer niega con la cabeza.

– Hijo de puta. Ella no le va a chupar la pija.

– No creo que tenga muchas opciones, no te olvides que tiene que obedecer. Ahora la tomó de la cabeza y la acerca a su entrepierna. Hizo una pausa, y Sofía sonriendo se acercó a Jorge y comenzó a masturbarlo, para luego poner la verga en su boca y comenzar a chuparla.

– Se la está chupando, Vicente, se la está chupando, dijo Jorge disimulando su excitación.

– No puedo creerlo, dijo Vicente.

– Pues creelo.

– ¿ Y que cara tiene? Jorge la miró a Sofia. La cara de placer de la hembra era una sinfonía.

– Parece que le gusta. Lo mira a él con deseo, dijo y Sofi le guiñó un ojo. Ahora cuelgo. Llámame mas tarde que veré si puedo acomodarme mejor, porque me parece que la lleva al dormitorio. Dame un rato. Y colgó.

– Eres todo un hijo de puta, dijo Sofi dejando de chupar.

– ¿ Yo? Me estás chupando la pija mientras tu marido se preocupa por vos. Eres increíble. No quisiera tenerte de enemiga, dijo riendo. Sofia se rió y volvió a tomar la verga de Jorge y comenzó a masturbarlo suavemente. Ya la lanza estaba lista para el trabajo.

– ¿ Y ahora? ¿ Qué hacemos? Pregunto con inocencia. Jorge la miró con un brillo de excitación en los ojos.

– Ahora te vas a poner en cuatro sobre la cama y te voy a montar, le dijo , a lo que Sofía respondió pasando su lengua por los labios.

– Siempre me gustó ser una yegua, dijo girando y tomando la posición indicada por Jorge.

Jorge se levantó y colocándose a su grupa, frotó su verga por toda su entrepierna. Pensó que en algún momento esa noche la sodomizaría. Seguro que era virgen. Pero ahora tenía que complacerla a pleno. Así que luego de frotar su verga arriba y abajo por su raja, la acomodó en la entrada y la dejó ir hasta el fondo. La vagina de Sofi estaba distendida y encharcada así que la intrusión fue muy fácil. Sus cuerpos se chocaron. Jorge metió sus manos bajo el cuerpo de ella y se adueñó de sus tetas, comenzando a magrearlas, mientras la bombeaba.

– Hmmm, que lindo que se siente, dijo Sofía, gozando del encuentro.

– Es maravilloso, que hembra caliente, tal como te soñé, dijo Jorge acelerando sus embestidas.

– Esto me gusta, me gusta mucho.

– ¿ Acaso tu maridito no te coge?, preguntó Jorge

– Si que me coge, pero no como tú, sigue, sigue, suplicó Sofía. Y Jorge continuó con su tarea .

Sus manos dejaron las tetas de la hembra y tomándola de la cabellera la tironeó como si estuviera domando una yegua salvaje. Sofía estaba totalmente entregada. Su único deseo era dar placer al macho que la estaba montando con tanta maestría. Se sentía afortunada de haber decidido vengarse de su esposo. No pensó que la venganza sería tan sensual. En ese momento sintió algo nuevo. Jorge humedeciendo su dedo mayor, estaba jugueteando con su ano. Empujaba y se retiraba, y de a poco iba metiéndose dentro de su culo. Sintió como sus pezones se endurecían como piedras. No podía creer en las sensaciones. ¿ Es que acaso le gustaría que la sodomizaran? Nunca había dejado que su esposo lo hiciera, le parecía antinatural, pero ahora, de pronto, con un extraño, tenía ganas de probar la experiencia. Sin embargo su timidez no le permitía pedirle a Jorge que lo hiciera.

Jorge, mientras tanto, había metido la mitad de su dedo en el culo de Sofía. Le sorprendió que ella no se opusiera. Claramente ese culito era virgen, pero pensó que en la calentura ella no se había dado cuenta. Su otra mano volvió a buscar las tetas de la hembra y con sorpresa comprobó que sus pezones se habían endurecido increíblemente. Tal es así, que cuando su mano los frotó, Sofía alcanzó un ruidoso orgasmo. Sofía cayó sobre la cama quedando su rostro apoyado en la almohada, y en esa posición, Jorge aprovechó para introducir dos dedos en el culo de la hembra. Aunque sorprendido, se convenció que ella estaba lista para ser sodomizada. Sacó los dedos, desenfundó su verga de la vagina de Sofía, y acercando su cara al culo de ella, le escupió el agujero trasero como forma de mejorar la lubricación. Sofía seguía quieta.

Lentamente acercó su verga descapuchada , y separando con su mano las nalgas, la apoyó en ese hoyo virginal.

Sofi, al sentir la presión, lo miró.

– ¿ Qué estás haciendo? Preguntó como por compromiso.

– Te estoy haciendo mía para siempre, dijo Jorge moviendo su pene para que encontrara el camino.

– Nunca lo hice. Me va a doler, dijo Sofía, pero no dijo que se detuviera y el macho captó claramente el mensaje. Estaba todo dicho. Ella quería probar que se sentía con una verga en el culo, y esa verga iba a ser la de él, no la del cornudo de su maridito.

– Seré suave, no te preocupes. Es algo que tienes que conocer, y hoy es el día, le dijo mientras su mano tomaba los líquidos que chorreaban de su vagina y frotaba la cabeza de su verga.

En un nuevo intento consiguió que la cabeza de su vara abriera el esfinter, y se quedó allí dilatando ese agujero. Sofía gimió al sentirse invadida.

– Me quedaré quieto. No te preoocupes. En realidad tu te la irás comiendo a medida que te vayas adaptando, dijo Jorge, mostrando que no era esta la primera vez que estrenaba un culito.

Se quedaron allí y poco a poco, fue Sofi quien buscó el empalamiento y despacio fue moviéndose hacia atrás, y en cada movimiento algún centímetro mas de verga entraba en su cuerpo. Jorge mientras tanto había capturado con sus dedos el clítoris de la hembra y con un suave y tierno masaje la tenía al borde del orgasmo.

Cinco minutos fueron necesarios para que el acoplamiento se produjera, pero por fin, Sofía retrocedió y tropezó con el cuerpo de Jorge. La tenía toda adentro. En ese momento comenzó a sollozar quedamente. El placer que sentía era increíble, y a la vez la furia que sentía por su esposo, la forzaba a traspasar todos los límites. Nunca pensó que iba a ser enculada, y allí estaba despatarrada sobre la cama y con una enorme verga en su tripa. Ya no había retorno.

Luego de un rato Jorge comenzó a moverse, a retirarse y volver a penetrarla, hasta que este movimiento se hizo placentero para ambos ante la dilatación de Sofía. Pero la calentura de Jorge pudo más y de pronto aceleró sus movimientos y se vació dentro de Sofía, gimiendo y gritando. Sofía no alcanzó el orgasmo, pero se sentía muy satisfecha. Ya esa noche llevaba varios y había gozado como nunca.

Pasaron varios minutos en silencio.

– Estoy agotado. Necesito un poco de descanso, ya no tengo 20 años, dijo Jorge levantándose de la cama.

– Menos mal, porque yo tampoco los tengo, dijo Sofía riendo, y levantándose fue al baño a lavarse un poco. Por sus piernas corría semen en forma abundante.

– Vamos a comer algo, dijo Jorge dirigíéndose a la cocina.
Tags: relatos

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