Solo sexo Mi vecina mirona y curiosa. (SEX)

Download now!
0 views
|

Solo sexo
Yo vivía en un pequeño edificio de tres pisos, cerca del centro. Era mi época de estudiante. Mi departamento era pequeño e interno, y estaba en el último piso. En el departamento adyacente, vivía una mina hermosa. Una pared fina separaba mi»cocina-comedor» del de mi vecina. Por un angosto pasillo, se encontraba el baño y en el fondo, el cuarto.

Las paredes de nuestros dormitorios no estaban juntas, sino que las separaba un pequeño patio de luz. Amplias ventanas, en mi cuarto y en el de mi vecina, aprovechaban la salida a este pequeño espacio de afuera. El espacio entre los cuartos era pequeño, y las ventanas estaban dispuestas simétricamente, de tal forma que desde mi habitación se podía ver todo el interior del cuarto de mi vecina y viceversa. Sólo unos dos metros separaban las ventanas de nuestro cuartos. Cada una de ellas estaba provista de antiguas, anchas y pesadas persianas de madera, aunque la que correspondía a mi ventana estaba»trabada» en la parte superior y no se podía bajar. Sea invierno, verano, día o noche, mi ventana estaba siempre»abierta», ya que nunca me molesté en arreglarla.

Al principio, mi novia en ese entonces, Carina, me había manifestado sus»celos» en varias ocasiones. Creo que se sentía algo intimidada por mi vecina, y le molestaba que mi vecina tenga tan buena vista»hacia el interior de mi dormitorio». Pero con el correr de los meses, se fue acostumbrando y dejó de preocuparse.

Mi vecina se llamaba Mariana. Tenía unos 10 años más que yo (que para ese momento tenía unos 20). Tenía un pelo marrón oscuro y largo, ligeramente ondulado, con un espeso flequillo que le ocultaba la frente hasta la zona de sus abultadas cejas. De ojos oscuros y algo saltones, nariz pequeña, pómulos con algunas pecas alrededor y labios generosamente carnosos, tenía un aspecto pálido pero vivaz. Era alta y esbelta, de aspecto atlético, aunque siempre la veía de jeans bien clavados y apretados a la cola, con tacones y muy maquillada. Creo que iba a trabajar vestida así. Tenía unas lindas tetas, como grandes»limones», bien redondeadas en la base y»puntiagudas» en la zona de los pezones.

Cierto noche de verano, terminé de ducharme y fui a cambiarme al cuarto. Noté que ella estaba en su pieza, sentada en la cama, pensativa, con la vista dirigida hacia algún lugar del interior de mi cuarto. Yo simulé no haberla visto, y me quité la toalla, quedando completamente desnudo. Le ofrecí una vista completa de mi pene, que de sólo pensar que ella estaba mirando ya se me había erguido.

Para mi decepción, sentí como»cerraba» la persiana a mis espaldas. Aproveché el ruido para hacerme el sorprendido y miré directo hacia allí. Había cerrado la persiana»a medias», ya que la luz del interior de su cuarto dibujaba la sombra de su cuerpo, que se podía apreciar claramente a través de las hendijas de la persiana a medio cerrar. Se paró bien cerca de la ventana y era obvio que estaba ahí mirándome, como disimulando, a través de las líneas de madera de la persiana.

Su sombra parecía proyectar que usaba una mano»como haciendo visera», y me pareció ver que se sacaba la ropa mientras me seguía mirando, a través de la persiana. Yo no supe bien que hacer, deambulé tontamente por mi habitación, como buscando algo al principio, y demorando vestirme. Me excitaba pensar que ella estaba ahí, observádome, y me pareció que, estando ya desnuda, llevó su otra mano hacia abajo entre sus piernas, acariciando sus labios vaginales. Luego de deambular por unos minutos con mi pija bien dura, con lo excitadísimo que yo estaba por sentirla ahí, mirando, me paré de perfil bien cerca de la ventana y empecé a hacer un movimiento masturbatorio sobre mi pene ensanchado, pero muy lentamente. Me acaricié lentamente el contorno del falo, desde la zona de los testículos hasta el glande. Mientras creí ver como ella se masturbaba mirándome, con una mano que dejó de hacer de visera para pasar al contorno de sus tetas, y la otra que seguía abajo, enterrada entre sus piernas.

Mi vecina mirona y curiosa.

Al cabo de un rato, ya no puedo más aguantar la excitación y corro al baño para entregarle todo el semen al inodoro. Me limpié y me dirigí al cuarto, y vi que claramente ella ya no estaba en la ventana mirando. Mientras me estaba poniendo la ropa interior tocan el timbre de mi dpto.

Un»escalofrío» me atravesó el cuerpo de pensar que era mi vecina, y salí corriendo, entusiasmado, a abrir la puerta. Era mi novia. Yo estaba aún de ropa interior. Seguramente venía caliente de la calle, porque ni bien me vió en ropa interior (obviamente no era la primera vez) se abalanzó sobre mi empezó a besarme frenéticamente ni bien bien nos saludamos. Empezó a pasarme la mano por la verga, masajeándomela a través del boxer.

Mi pija no respondía porque acababa de correrme masturbándome! Pero yo seguí el juego. Agarré a mi novia del culo, la levanté sobre mi y la llevé a la pieza. La ventana de mi vecina seguía con la persiana a medio cerrar, y al poco tiempo volví a ver la sombra de mi vecina proyectada entre las hendijas.

Desvestí lentamente a mi novia, procurando gesticular bien para brindarle un buen espectáculo a Mariana, que miraba a través de la persiana. Le saqué lentamente la remera, le abrí el enorme corpiño (mi novia tenía unas tetas gigantes como pomelos) y lo tiré contra la ventana. Le saqué el pantaloncito corto lentamente y luego la bombacha, mientras yo seguía con el boxer puesto. Hice que mi novia se arrodille sobre la cama y yo me arrodillé detrás de ella. Con su culo desnudo masajeaba mi pija en movimiento circular, mientras yo le besaba el cuello y le tocaba las tetas.

Constantemente yo miraba que hacía Mariana, que nos observaba claramente desde su cuarto. Noté claramente que estaba como loca masturbándose, tocándose las tetas con una mano y acariciándose la vulva con la otra. Yo empecé a darle chupones a la oreja de mi novia mientras bajé con una de las manos a la zona de su vagina, que acaricié amablemente. Cuando la noté bien jugosa y mojada, hice que se ponga»en cuatro», en la posición de perrito, y le lamí la concha así, arrodillado.

Mariana seguía tocándose con éxtasis mientras yo le chupaba la concha a mi novia cada vez más fuerte, desde atrás. Yo tenía una visión ultra erótica de mi novia,»en cuatro», mostrándome el agujero del ano bien abierto, contorneado por unas nalgas bien redonditas y firmes. Yo ya estaba excitado y mi pija había empezado a hacer bulto a través del boxer. Me lo saqué y le apoyé la verga a mi novia sobre el ano, tratando de que mi vecina aprecie bien el contorno de mi pene inflado, apoyado sobre el culo de mi novia. Exageré un movimiento de vaivén sobre las nalgas de mi novia, que estaba excitadísima y había empezado a tocarse la vagina furiosamente con una mano, dado que yo momentáneamente había abandonado concentrándome en su culo, tratando de avivar el espectáculo ante mi vecina.

Mi novia seguía en cuatro y cuando ella explotaba de excitación, me agarró la verga y la apuntó prepotente hacia su vagina. Le metí la punta de mi pene bien inflado. Mientras sentía el calor de su vagina inicié el movimiento de»mete y saca» pausadamente, tratando de que sea bien apreciable desde la ventana de mi vecina. Mi novia gemía como loca y parecía no darse cuenta de que mi vecina estaba ahí, masturbándose con ahínco mientras nos observaba con atención. Sus tetas gigantes se sacudían y chocaban entre sí, acompañando el vaivén de nuestros movimientos. Su espalda acababa en una cintura delicada, y sacaba cola abriendo bien el ano, mientras yo le ponía mi verga por la vagina. El contorno de su cola flexionada era bien redondo, con las nalgas bien abiertas, y sus tetas como pomelos enormes seguían rebotando con fuerza. La piel suave y tersa de sus glúteos se enrojecía fácilmente cuando yo le daba algún que otro»chirlo». Le azotaba el culo dándole nalgadas, gesticulando con énfasis para que mi vecina apreciara bien todo. Le empecé a gritar cosas sucias.

-«Puta! Trola!»»Gozá bien, putita»»Te gusta la pija? Puta!»»Que lindo orto, cómo quisiera romperlo a pijazos…» y cosas por el estilo.

Me pareció ver que mi vecina se recostó sobre su cama y la imaginé gimiendo desde allí, metiéndose los dedos en la vagina, en el ano, apretando fuerte sus pezones de a ratos y por momentos masajeando arduamente su clítoris… mientras pensaba en nosotros.

Mi novia ya se contorneaba a los gritos, había tenido un fuerte orgasmo pero a mi aún me quedaba potencia (era mi segunda»ronda», aunque mi novia no lo sabía). Aproveché la excitación de mi novia, y la posición, y encaré para meter mi verga por el culo. A mi novia nunca le habían gustado los anales, le producía dolor las veces que intentábamos.

Forcejeamos un rato pero ella pronto cedió sumisa, relajando el ano para que yo pueda meterle el glande unos centímetros. Flexioné un poco menos mis rodillas, haciendo algo de fuerza para mejorar el ángulo, mientras mi novia seguía en cuatro y se tocaba la vagina. Yo empecé a bombearle lentamente mi pija por el culo. Mi novia se quejaba un poco de dolor pero me dejaba seguir. Por momentos me descontrolaba un poco y ella me frenaba, por miedo a que le rompa el ojete. Ya le había metido gran parte de mi verga en el cálido interior de su ano, y la zona ya estaba bastante lubricada, ya que mi pija no paraba de largar jugos sexuales.

Cuando ya estaba para terminar, agarré muy fuerte de las tetas a mi novia. Le»tironié» fuerte produciéndole un poco de dolor.

«Hay! Pará! Pará!» Me decía mi novia mientras yo le apretaba con fuerza las tetas y empecé a darle cada vez más fuerte por el culo. Imaginé a mi vecina excitadísima mientras mi novia gritaba de dolor y trataba de sacarme, a lo que yo respondía clavándole mi pija cada vez más fuerte por el culo.

Con cada movimiento de penetración se oía el chasquido que producían las nalga de mi novia contra mis piernas. Oí que ella me gritaba que pare, pero yo estaba tan excitado que sólo podía sentir el contorno del glande de mi verga excavando en el interior de su ano.

Estallé de semen y saqué mi verga tan rápido como pude, tratando de que mi vecina observara claramente como yo embarraba de semen la espalda de mi novia.

Terminé exhausto. Mi novia se molestó un poco por el forcejeo y le dolió el culo por varios días. Pero la experiencia fue increíble ya que eran como dos excitaciónes superpuestas. La física, ahí metiéndole la verga a mi novia por el culo, y una mental, pensando en la excitación de mi vecina, que se masturbaba mirando.

Esa no fue la única vez que mi vecina actuó así. Pero fue la primera y tal vez por eso fue la más especial.
Tags: relatos,tetas,anal,novia,chupada,vecina,curiosa,mirona

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *