Ver sexo Mr.Owl – Eliza, mi Tía (SEX)

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ELIZA, MI TÍA

by Mr.Owl

Soy Josep y esta es la historia

Se acercaban las vacaciones de verano, mi destino, la casa de mi tía, aquella que me regalo ese amor carnal acumulado por años. Para ser sincero estaba un poco nervioso y a la vez ansioso por volverla ver, lo que si tenía seguro era que en esa semana todo su cuerpo seria mío, y que mientras mi tío no estuviera tendríamos todo el sexo posible.

Nunca me agrado visitar aquel lugar pero por ese»cariño» valía la pena soportar algunas malas caras. Llegamos al pueblo al que pertenece una parte de nuestra familia y todo lucia como siempre, desolado prácticamente sin ningún entretenimiento.

Mi novia no dejaba de mensajearme pues no quiso acompañarme y eso solo me beneficio, tan solo en el pequeño lapso de la mañana ya tenía cerca de 15 mensajes preguntándome como me la estaba pasando.

Llegamos a la casa de mis tíos más o menos a las 9am, algo temprano como para recibir visitas. Mi tía nos abrió la puerta en una bata bastante sexy y por lo visto no llevaba nada puesto por debajo, pues su esbelta figura se marcaba a la perfección, sus pezones estaban duritos debido a la leve brisa de la mañana, fue muy placentero tener una bienvenida de esta manera.

Lo extraño es que con los demás fue muy cordial a la hora del saludo, pero cuando llego el momento de recibirme en su casa, ella fue muy fría y cortante.

Yo estaba confundido, no tenía ni idea del porque me había tratado así. No me lo esperaba.

Me fui al cuarto de huéspedes y me recosté un momento en lo que mi familia se reunía preparar el desayuno, escuche algo de música mientras mi cabeza repetía aquella escena. Después de unos minutos me llamaron pues el desayuno estaba listo, yo estaba un tanto decepcionado, así que me dispuse ingerir mis alimentos y retirarme a algún lado para pasar el tiempo.

De pronto mientras todos estábamos sentados en la mesa, mi tía tomó su lugar que se ubicaba a un lado mío, puso su mano en mi miembro y susurrándome al oído dijo:»Como extrañaba este pedazo de carne» mis esperanzas resurgieron y mi ánimo se disparó al cielo.

Después de que todos tomaron su camino y que mi tío se ofreció a llevarlos a una pirámide turística, mi tía y yo nos quedamos solos encasa con el pretexto de limpiar la casa para la pequeña fiesta sorpresa que se haría más tarde con motivo del cumpleaños de mi prima pequeña.

Ya con más privacidad le comente mi preocupación que tenía hace un rato, ella sonriente contestó que solo era para no levantar sospechas, así nos sería más fácil hacer lo que queramos sin ninguna interrupción.»Que lista que es tía» le contesté preparándome para una muy buena tarde.

Los preparativos estaban hechos, mi dulce tía estaba tomándose una ducha para que estuviera fresca para toda una tarde de pasión desbordada. Por mi parte, yo trataba de crear una atmosfera sensual en torno de su habitación. Mientras realizaba mi tarea, mi mente se ponía a divagar pensando en que momento mi tía hizo que yo perdiera la razón, pero al recordar ese magnífico cuerpo moldeado por los años, para convertirla en una perfecta MILF.

Sus vecinos la saboreaban cada que la veían pasar y no es para menos pues sus jugosas tetas se balanceaban al ritmo de sus ricas caderas, despertando la lujuria de más de un sujeto extraño en la calle.

Mi tía Eliza tiene 40 años y tiene la energía sexual de una chica de 20.

Justo cuando me iba a desvestir para recibir a mi tía en la cama, tocaron a la puerta. Rápidamente me subí el pantalón y me dispuse a abrir la puerta, esperando que solo fuera un vendedor y que se marchara de inmediato. Cuando abrí, un par de personas preguntaban por mi tía alegando que era su cuñada y su esposo que habían llegado para la fiesta. Faltaban como 5 horas para la celebración y estas personas ya habían llegado. Llamé rápidamente a mi tía para decirle que se nos había arruinado la tarde.

Cuando la voy a buscar al baño me recibe con su cuerpo desnudo preguntándome si ya estaba listo, a pesar de disfrutar el espectáculo, tuve que avisarle que teníamos visitas. Ella de inmediato se puso una falda, una blusa y salió a recibirlos. Como podrán imaginarse yo estaba bastante molesto con estas personas que me saludaban y preguntaban por mis padres. Eliza sutilmente trataba de correrlos, diciéndoles que no debían quedarse a ayudarla con los preparativos de la fiesta, pues ella ya tenía todo bajo control y que mejor debían dar una vuelta al parque que está muy bonito o podían visitar a su suegra, que vivía a solo unas cuadras, mientras ella acababa.

Se notaba la desesperación en las palabras de mi tía, pero esta pareja no quería irse pues estaban muy cansados según ellos. Se dio la vuelta me miró y con una cara triste salió a adornar el patio aceptando su derrota.

No pude aguantar verla con esa tristeza, así que mientras ellos me contaban historias de cuando yo era pequeño, me levante y les dije que me esperaran aquí que volvía en un minuto.

Eliza estaba colocando los globos en la puerta trasera del patio para la fiesta sorpresa. Estaba de espaldas, llegue sigilosamente y le agarre las tetas, estaba sorprendida pero me decía que no debíamos hacerlo porque nos iban a descubrir y nos iría muy mal. Yo no desistí a mi deseo y seguí masajeando esos enormes senos que me volvían loco. Su mano se dirigía lentamente a mi pene, agarrándolo con fuerza, pero ella seguía desistiendo al deseo y mejor se fue a la cocina. Dejándome solo en el patio.

Eliza se recargo en la barra de la cocina intentando preparar la comida, viendo como sus cuñados no se hartaban de platicar y poco a poco se desvanecía la oportunidad de que nosotros pudiéramos materializar nuestra aventura.

De pronto tuve una idea que salvaría la tarde. Llegué a gatas para que las visitas no me vieran, me metí en la pequeña alacena que queda debajo de la barra de la cocina. Mi tía se veía un tanto nerviosa porque no sabía que es lo que iba a hacer.

Mientras ella cocinaba, lentamente yo le quitaba sus bragas, el rostro de Eliza no podía esconder la excitación, pero la disimulaba muy bien con una sonrisa para sus invitados. Ya con sus bragas en mis bolsillos, comencé a introducirle el dedo de forma muy sutil pero efectiva, la respiración de mi tía comenzó a acelerarse. No podía resistirse al placer.

Dos de mis dedos entraban con facilidad casi hasta el fondo, provocando en ella una calentura indescriptible, mis dedos estaban empapados de sus fluidos y eso hacía que mi libido se disparara por los cielos.

Eliza seguía platicando con esas personas intentando cubrir su excitación. Saqué mi pene y con un poco de esfuerzo me acomodé para que mi tía pudiera darle una buena mamada. Yo estaba bastante incomodo dentro de ese pequeño espacio, pero una de las chupadas de mi tía hacían que olvidara cualquier adversidad.

Con el pretexto de buscar un instrumento de cocina se agacho y comenzó a mamar de lo lindo. Su boca estaba hambrienta de un gran trozo de carne, esto se notaba por la velocidad y desesperación con la que tomaba mi miembro.

Se levantó rápidamente para no levantar sospechas y siguió con su conversación. Justo detrás de mí se encontraban los utensilios de cocina como los cucharones y otras cosas. Tomé el que estuviera más ancho, en este caso fue el rodillo para amasar.

Abrí las piernas de Eliza y con un poco de fuerza le introduje una parte del rodillo, ella salto de inmediato soltando un pequeño grito que no paso desapercibido por sus cuñados. Inmediatamente se levantaron para preguntarle que le había pasado y corrieron a ayudarla, tuve que esconderme cerrando las puertas para no ser descubierto. Mi tía les dijo que se había golpeado y que no era nada, pero si ellos querían, podían traerle algún ungüento y una venda para que cesara el dolor. Ellos con gusto se dirigieron a la farmacia a traer el encargo.

Cuando salieron a comprar lo necesario, Eliza cerró la puerta con llave y corrió hacía la habitación para que rápidamente pudiéramos acabar lo planeado.

En cuanto yo entré mi tía ya estaba desnuda sobre la cama dándome la bienvenida con las piernas abiertas de par en par, ni tardo ni perezoso, baje mis pantalones, me puse el condón y comencé a penetrarla.

La vagina de Eliza estaba tan mojada que mi pene llegaba al fondo con gran facilidad, mientras bombeaba la conchita de mi tía, yo me perdía en las tremendas tetas que la caracterizan. Sus pezones son grandes pero de un hermosos color. Cuando apretaba ese par de tetas, ella gemía sin control, su cuerpo se estremecía causándole unos grandes espasmos de placer.

Después de unos minutos la coloqué en posición de perrito y la seguí cogiendo. Ella me imploraba que le diera unas nalgadas pues había sido una niña mala, pues está engañando a su esposo con su propio sobrino. Yo le daba unos golpes leves, solo para satisfacerla. Pero ella quería más y me pedía que le imprimiera más fuerza a su bonito trasero. Sin otra opción que cumplir todos sus deseos, comencé a golpear su trasero con cierta fuerza sin llegar a lastimarla, su culito ya lucía un bello tono rojizo que me excitaba aún más. –

El bombeo se tornaba más agresivo y mi único objetivo era tratar de llegar más adentro. Los dos estábamos por llegar a un gran orgasmo.

Eliza no podía dejar de mover las caderas y en unos segundos ella exploto en éxtasis, quedando casi inconsciente con el culito levantado. Yo aún seguía penetrándola hasta llegar al orgasmo, entes de eso le saqué mi pene, me quité el condón y me corría dentro de su boca.

Eliza tenía la boca llena de mi esperma, tragándosela casi en su totalidad y el resto que se escurrió hasta sus lindas tetas.

El sexo había sido maravilloso.

No s levantamos y nos disponíamos a vestirnos. Y solo hasta ese momento nos dimos cuenta que estaban tocando la puerta y al parecer ya tenía rato haciéndolo. Ya más tranquilos y con todo bajo control, abrimos la puerta alegando que no los oía por que los dos nos encontrábamos en el patio preparando todo.

Creo que nunca sospecharon nada, mi tío llegó unas horas después.

La fiesta se llevó a cabo sin ningún percance. El único detalle es que no le regresé sus bragas a mi tía y es por eso que Eliza no tenía ropa interior en gran parte de la fiesta.

Y así sucedió. Nunca pensé que mi tía fuera tan buena amante.

FIN

Autor: Mr. Owl

Genero: Filial

Porcentaje de Realismo: 60%

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Tags: relatos

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